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El Escondite de la Araña
Inuyasha -capítulo 65
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Información
Kanji 鬼蜘蛛
Romaji Onigumo
Traducción Onigumo
Publicación 18 de mayo de 1998
Volumen Volumen 7 Parte 7
Páginas 18 Viñetas 89

El Escondite de la Araña (鬼蜘蛛, Onigumo) es el sexagésimo quinto capítulo del manga InuYasha y el séptimo capítulo del Volumen 7.

ArgumentoEditar

Kagome tras varios intentos fútiles trata de volver al período de guerras feudales, mientras Inuyasha tapa la entrada del Pozo con un árbol y Shippo intenta detenerlo. Shippo pregunta a Inuyasha si quiere volver a ver a Kagome, a lo que este responde que si ella está presente no es capaz de concentrarse en sus batallas. Miroku explica a Inuyasha que comprende que no quiera poner a Kagome en peligro, pero que considera un poco cruel la forma en que lo hace. Inuyasha pide a Miroku que lo acompañe a buscar a Naraku para derrotarlo, pero Miroku plantea una inquietud a su camarada. Miroku explica que sabe que Naraku tendió una trampa a Inuyasha 50 años atrás, pero eso significa que Inuyasha ya se había encontrado con Naraku antes -esto evoca en Inuyasha los recuerdos de la promesa que había hecho a Kikyo sobre reunirse al día siguiente para convertirlo en humano y el posterior ataque de la sacerdotisa que lo terminó sellando en el Árbol Sagrado-. Inuyasha reflexiona que no sabe en realidad cómo luce Naraku y Miroku intenta resolver por qué Naraku guarda un rencor tan grande hacia Inuyasha, considerando la nula conexión entre ellos. Tras analizar la situación concluyen que la conexión de Inuyasha con Naraku debe estar relacionada con Kikyo.

En la época actual, Kagome vuelve a su escuela y sus amigas Eri y Yuka la esperan muy preocupadas, debido a sus constantes ausencias y las explicaciones de su Abuelo que inventa enfermedades para explicarlas. Kagome se presenta con vestimenta cotidiana en vez del uniforme y sus amigas le preguntan por qué, Kagome explica que su uniforme se ensució con sangre recordando las heridas de Inuyasha aún no recuperadas y haciendo pensar a sus amigas que sus enfermedades la hacían vomitar sangre. Kagome, distraída en clase y preocupada por Inuyasha recuerda el momento en que la abrazó y le quitó el fragmento de la perla, pensando que podría haberla abrazado sólo para distraerla y tomarlo, por lo que grita enfadada que no se lo perdonará. El profesor saca a Kagome de la clase quien continua pensando que ese es el primer abrazo cariñoso que recibe de un hombre, o de algo similar considerando que Inuyasha es mitad humano.

En la Casa de Kaede, la anciana Kaede cura las heridas de Inuyasha y le advierte que no podrá pelear por un tiempo, a lo que el Hanyo responde que sanará en dos o tres días. Inuyasha pregunta a Kaede si sabe algo sobre Naraku. Kaede responde que ha estado pensando en eso desde que su hermana fue revivida desde tierra y huesos y es que Kikyo dijo que Inuyasha la había herido con sus garras y había robado la perla, entonces quien había tomado la apariencia de Inuyasha pudo haber huido con la joya, sin embargo, en vez de eso engañó a Inuyasha y lo hizo atacar la aldea y robar la perla y luego obligarlos a matarse el uno al otro. Considerando esto Kaede piensa que sólo hay un sujeto que quería ver a Kikyo sufrir y perder el control que la hacía mantener completamente pura la perla, ya que si el alma de Kikyo se corrompía, la perla comenzaría a tomar un brillo oscuro provocado por el mal. Kaede le pide al grupo de Inuyasha que la acompañen a ver el lugar donde estaba la persona de quien habla, un bandido que se hacía llamar Onigumo, que había cometido todo tipo de crímenes y había escapado hasta ese lugar, donde Kikyo le daba cuidados porque este hombre no podía moverse. Kaede los lleva a una cueva en cuyo interior solía vivir este bandido que tenía quemaduras graves en todo su cuerpo, sobre todo en su cara que estaba increíblemente dañada y deformada y podía haber caído de un acantilado ya que los huesos de sus piernas estaban destrozados, pero aún así seguía viviendo. A pesar de no poder moverse el llegó a recuperar el habla, pero tenía una característica y era que seguía con pensamientos repugnantes plagados de odio y maldad, Kaede entonces recuerda que cuando era pequeña el bandido Onigumo le menciona que como todos los villanos él sabe que Kikyo tiene la perla de Shikon en su poder y que esa perla puede llegar a cubrirse de maldad, Kaede acota que su hermana la mantiene purificada, pero Onigumo dice que detesta ver a Kikyo tan estoica y llevar siempre una cara de calma y control de las cosas y le gustaría verla sufrir y desesperarse para que la perla se corrompa. Kaede le cuenta lo sucedido en la cueva a su hermana quien dice que no hay que culparlo, ya que es un hombre que no se podrá mover por el resto de su vida. Al poco tiempo de eso Kikyo selló a Inuyasha y murió, cuando Kaede fue a visitar la cueva varios días después, según ella cree a causa de una lámpara, la cueva se había quemado desapareciendo completamente hasta los huesos de Onigumo quien se pudo haber quemado hasta morir. Inuyasha pregunta a Kaede si este tipo es humano, ya que Naraku, a quien busca, es un Yokai, a lo que Kaede responde que por muy malvado que fuese era un humano al fin y al cabo y que no había duda con respecto a ello. Miroku propone dar un vistazo en la cueva, ya que siente algo repugnante en su interior.

AparicionesEditar

PersonajesEditar

ObjetosEditar

LugaresEditar

Correspondencia con el AnimeEditar

Este capítulo corresponde totalmente a la parte inicial del episodio 20.

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